El informe de la propuesta energética más importante del país ya fue ingresado a la Corporación Nacional del Medio Ambiente (Conama) y tendrá un costo de 3 mil 200 millones de dólares.
La iniciativa no genera consensos. Para algunos es la solución a los problemas energéticos del 93 por ciento del país. Mientras que para otros, es un negocio que sumergirá extensas zonas de bosques; se apropiará de un recurso natural y terminará con la opción de generar ingresos por otras vías, como el turismo.
Luego de tres años de investigación en la zona, la sociedad suscrita entre Colbún y Endesa entregó 44 ejemplares del estudio a la Conama de Aysén, que es el primer paso en el proceso de tramitación para darle el vamos a este proyecto energético chileno.
La propuesta pretende construir, en los próximos doce años, un complejo hidroeléctrico con cinco centrales alimentadas por los ríos Baker y Pascua, de la Región de Aysén, para aprovechar de manera sustentable los recursos propios del país, de una manera limpia y renovable.
Según un comunicado de la empresa a cargo, el proyecto es sustentable en términos sociales, ambientales, técnicos y económicos, lo que asegura así su viabilidad porque bajo el concepto de diseñar mitigando, la ingeniería de HidroAysén se ha hecho anticipando los impactos e incorporando en el diseño formas de mitigarlos, para minimizar los efectos sobre el medioambiente y el entorno social y cultural.
"Este es un proyecto estratégico para Chile que traerá importantes oportunidades de desarrollo social y económico a la Región de Aysén y sus habitantes, además de contribuir sustentablemente a la independencia energética del país", afirmó Hernán Salazar, gerente general de HidroAysén.
Se establecerán zonas de conservación de flora y fauna nativa, programas de reforestación con especies nativas y un plan social que incluye relocalizar a catorce familias que hoy viven en las zonas de las obras proyectadas. Además, se impondrá a cada una de las centrales estrictas regulaciones sobre el caudal de los ríos para no afectar negativamente su curso natural.
El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto fue financiado con doce millones de dólares y participaron ocho centros académicos de primer nivel del país, más profesionales locales y especialistas extranjeros.
Cuando esté operativo, el Complejo Hidroeléctrico de Aysén contará con una potencia de dos mil 750 megavatios (MW) y generará una energía media anual de 18 mil 430 gigavatios (GWH), que se incorporará al Sistema Interconectado Central (SIC), que abastece a más del 93 por ciento de la población nacional.
Los detractores del proyecto aseguran que los efectos sobre el ecosistema son igual de importantes. Sobre todo tratándose de dos de los ríos más caudalosos del país y cuando están en juego los derechos sobre miles de metros cúbicos de agua.
La propuesta de Patagonia Sin Represas es que se construyan centrales, pero en distintas zonas del país para no causar el impacto ambiental que podría generar HidroAysén.
"Que no se construyan centrales de este tamaño y con este impacto ambiental. Que se construyan muchas más centrales, más pequeñas, mejor distribuidas más cercanas a los centros de consumo. Y que además se construyan centrales para suplir las necesidades localmente", sostuvo el vocero de la entidad, Hernán Sandoval.
En su primer periodo, el proyecto contemplaba sumergir 30 mil hectáreas. En el proyecto actual esa cifra se redujo a unas cinco mil.