El Consejo del ente emisor subió por tercer mes consecutivo la tasa de interés, ahora en 7,75 por ciento, casi al mismo nivel que alcanzó en la "crisis asiática".
La decisión de seguir restringiendo el costo del dinero, ocurre en medio de fuertes presiones inflacionarias. Es así como el IPC de julio anotó un sorpresivo aumento de 1,1 por ciento, dejando el nivel de precios en 9,5 por ciento, medido en doce meses, es decir, lejos de la meta de entre 2 y 4 por ciento con que trabaja la autoridad monetaria.
"Dado el deterioro del panorama inflacionario, este aumento de la tasa de política es necesario para asegurar la convergencia de la inflación hacia el 3 por ciento en el horizonte de política", aseguró el Banco Central.
En el ámbito externo, el organismo emisor aseguró que "las perspectivas de actividad para las economías desarrolladas se mantienen débiles y los mercados financieros internacionales siguen tensionados. El precio del petróleo se ha reducido, al igual que el de un número importante de otros productos básicos. Sin embargo, estos precios siguen elevados y las presiones inflacionarias en el mundo continúan presentes".
El tipo rector no llegaba a niveles tan altos desde diciembre de 1998, cuando en medio de la 'crisis asiática' se ubicaba en 7,8 por ciento.